diumenge, 22 de maig del 2011

Entrega de colores Cheyennes Custom-240 Moto Grupo - Valls





  


Por Jaqueton:



El pasado domingo veintidós de mayo... fue un día muy especial para AMICUS Moto Grupo.

Esa mañana tuvimos el inmenso placer de compartir con unos grandes y buenos amigos, el almuerzo de celebración de su entrega de colores. Pues desde esa mañana, los amigos de Cheyennes Custom 240 Moto Grupo... portarían por fin en sus espaldas, los colores que les tienen que identificar allá donde vayan, por muchos, muchos, muchísimos años...!

Lamentablemente, y por motivos varios... nosotros sólo pudimos acudir al almuerzo en cuestión. Pues yo mismo, trabajaba aquella tarde... Tito, venía sin dormir... Pepe, tenía compromisos...
Y en fin -como digo- por motivos varios... sólo pudimos participar del almuerzo que se celebraría en Valls.

Aquella mañana, la idea era salir de Sitges a las siete y media... con la intención de llegar al Monterrey a las ocho. Para así tomar el cafetín... y esperar la llegada de Escacs y la trouppe, que nos guiarían hasta el lugar del almuerzo.

Era día de elecciones. Y mi menda lerenda –en día tan especial-, quiso ostentar en la moto la tricolor de sus anhelos... Así que para ello, acudí al parking un poquito antes, y de este modo gozar de tiempo suficiente como para fijar en el respaldo, un pequeño mástil en el que ondeara mi bandera...je, je, je...
Mientras, el amigo Tito, que salía precisamente de currar en el parking... marchó a casa a cambiarse.
Y en la puerta de la misma, nos encontrábamos unos minutos más tarde... dispuestos a partir para l'Alt Penedès...!



Salimos de La Blanca Subur... y en la gasolinera del Molino, llenamos los metálicos estómagos de nuestras pequeñas y relucientes monturas.
Que como siempre, gozaban de un sano apetito... que el gobierno insiste en convertir día a día, en más y más prohibitivo...

Arrancamos pues motores... y para Vilafranca!!

La rutilla de ida fue especialmente frescuela esa mañana... Un servidor, firmaría para que todo el año tuviéramos una temperatura como aquella.
Fresquito -sin llegar a frío invernal- por la mañana... y solete calenturiento -sin llegar a pegajoso- a mediodía.

Pero... como siempre suele suceder, nunca llueve a gusto de todos. Y por lo que nos comentó el amigo K-RloteS un poco después... subiendo por la N340 -atravesando Vallirana-, lo que hacía no era precisamente "fresquito"... sino un frío de cojones...! Je, je, je...

Total, que Tito y yo atravesamos Canyelles... Llegamos a Vilafranca... Y cuando nos disponíamos a dejar las niñas sobre la acera del Monterrey, descubrimos que el amigo Pepe ya había llegado...!



Y se encontraba charlando con Pedro, mientras echaban el pitillo...
Acto que emulé inmediatamente después de sacarme el casco... dispuesto a echar humo en la terrazuela del nuestro garito favorito.

Allí estábamos cafeteando... cuando llegó –pocos minutos después- el amigo de Castellbisbal!!
Que a lomos de su intrépida montura azul -que estrenaba batería por fin, después de varios meses de secano-, llegaba dispuesto a empujarse entre pecho y espalda un carajillazo de esos que hacen época...! Je, je, je...

Y ya estábamos todos. Pues lamentablemente, ni Eolia ni Canadian pudieron acompañarnos esa mañana...

Serían las ocho y cuarto o así, cuando llegaron los compañeros que bajaban de tierras de más al norte.
Capitaneados por Escacs... llegaban unos cuantos de Cheyennes... Compañeros de Eternum... Y algunos compañeros del foro, a los que todavía no tenía el placer de conocer.
Pero como decidieron -tras las presentaciones de rigor-, echar el cafelote... Pues nada... a conocernos un poquillo, antes de compartir ruta y mesa, aquella mañana mañanuela de mayo...

Allí tuve el placer de conocer a Jack Custom y señora… Archiconocido mundialmente por su música… que poco a poco y con el paso de los años, ha ido coleccionando en innumerables posts…

También conocí –aunque ya habíamos coincidido en otras ocasiones-, al simpaticorro Romeo. A su mujer… A otros compañeros de Eternum y sus respectivas…

En fin. Que aquella mañana –como suele decirse-, tanto íbamos a estar cerca de los viejos amigos… como de los nuevos.


Justo estaba yo buscando el teléfono de Choppers para pegarle un telefonazo… cuando le vi aparecer a lomos de su pequeña… con Montse…! Y acompañados, por el incombustible Lobo!
Con quien por fin, después de conocerle personalmente unas semanas antes en Piera, íbamos poder compartir rutilla y almuercete…

Así que ya se podía decir que ya estábamos todos…!! Je, je, je…



En un periquete, todos habían cafeteado como es debido… y arrancamos motores ante la fachada de nuestra sede, que aquella mañana nos contemplaba asombrada por la cantidad de motos que allí nos juntamos…!

En orden más que correcto, formamos el grupete de ruta… y capitaneados por Escacs, partimos hacia tierras del Baix Camp.

El ritmo… muy bueno... Uno tras otro, íbamos devorando –con exquisita gula dominical- los kilómetros y kilómetros de asfalto que el dios de las rutas nos iba poniendo bajo nuestras gomas...

Atravesamos L’Arboç… y antes de llegar a El Vendrell, viramos hacia Santa Oliva… pasando de largo. Y encarando nuestras proas hacia Valls… pasamos el Coll de Santa Cristina, que nos acercaba un poquito más a nuestro destino…

Justo legando a Valls, el amigo Escacs detuvo al grupo en el apartadero de una rotonda –la misma donde paráramos unos meses atrás, volviendo del AMOTOnamiento-, para echar el pitillo… y avisar que ya estábamos allí.
Y de este modo, que nos vinieran a buscar para guiarnos hasta el local donde disfrutaríamos de luenga pitanza… y exquisita compaña… je, je, je…



Hasta allí legó Diego. Quien con mano maestra, y en menos de un santiamén, nos acercó hasta el garito ubicado al lado de una vieja gasolinera… de la que cogía prestado el nombre.

Y ya habíamos llegado…!!!


Allí nos esperaban Daelin, Kori, sus dos hijos –a los que conoceríamos en unos minutos…

Blas, Lola –a quien por fin tuve el placer de conocer personalmente- y su hija…

Dani, su señora… Rosa, la mujer de Diego… Y un largo etcétera de buenos amigos, que esperaban ansiosamente nuestra llegada, para arrancar por fin –y de una vez- con el pedazo de almuerzo que nos esperaba…!!



Bajamos de las burras, bajo un sol de justicia que nos tostaba las almendruelas… Y nos dispusimos a lanzar besos, abrazos y arrumacos a diestro y siniestro...!!
Y es que no era pa’ menos, oiga!!

Tanto bueno por allí…!! Tan buenos amigos!! Y en un día tan especial!!!



Pocos minutos después… ya estábamos pidiendo la pitanza a un atento Blas, y un dicharachero Dani, que juntos componían –poco a poco- la lista de yantares de tan enorme trouppe.
Y una vez pedido… a charlar mientras esperábamos… je, je, je…

Pero algunos, decidieron hacerlo en la barra en vez de la mesa. Y de paso, meterse una cervezuela fresquita…
Así que como mí gaznate suplicaba líquido, decidí emigrar literalmente de la mesa, para juntarme con ese “grupo avanzado del pelotón”, que tan ricamente estaban en la barra.

Pero… -siempre hay un pero- como desde que el gobierno tuvo la genial idea de prohibir los malos humos nicotínicos en los garitos, uno lampa por fumar mientras cervecea en invierno… y aquél día hacía calorcillo… Decidimos partir puerta allá, a dar vicio a los pulmones, y a darle a la “sin hueso”.

Aunque no tardamos más de un pitillo en entrar de nuevo, alertados por la llegada de los primeros manjares…
Que cual imán jugoso y apetecible, nos atraía irremediablemente a todos hacia su silla.

Y empezó el papeo!! Ole!!!

En las mesas… vinito, gaseosa, agua… y muy buen humor!!

Los amigos de Cheyennes, aprovecharon el momento en que todos estábamos sentados, y con las manos ocupadas… para repartir los parches de support, que llevaremos con orgullo y alegría, haciendo saber a todo el mundo que Cheyennes no sólo son nuestros amigos… sino unos de los mejores!!

Y bueno… Continuamos papeando, hasta que el brillo de los platos vacíos nos deslumbró…!
Y llegó la hora de los cafelotes.
Hora que otrora se hubiera convertido en hora de chistes, chanzas y risotadas… Pero que en aquella ocasión nos avisaba que el tiempo corría! Y si bien nuestros amigos debían partir a Reus a recibir sus ansiados colores… Nosotros debíamos hacerlo en dirección opuesta, volviendo a nuestras obligaciones y compromisos varios.

Así que después del cafelito… cigarrito!! Y de mientras… fotillos conmemorativas de grupo, con ilusión, y la mayor de las alegrías…!

Y luego ya… el triste momento de las despedidas…


Nueva tanda de besotes, arrumacos, abrazos y apretones de mano… y con todo el dolor del corazón, partimos en dirección opuesta a la que tomaron nuestros amigos.

Mucha suerte companys!!!

Nos vemos la semana que viene en Cervera… en la III Matinal Birraidera!!!



Capitaneados ésta vez por nuestro particular y entrañable Route Captain… que sin dormir que estaba, guió con maestría el grupo, partimos hacia casa.
Antes, esos sí, nos despedimos unos de otros… Pues en ésta ocasión no habría paradita cervecera… ya que el tiempo se nos había echado encima de mala manera.

Con lo cual… Tito, K-RloteS, Pepe, Choppers, Montse, Lobo, y quien suscribe… recorrimos uno a uno –y sin dejarnos ninguno- todos los kilómetros que poco antes habíamos devorado con tanta ilusión…

El primero en abandonar el grupo: Pepe.

Que llegando a Vilafranca… se desvió entre pitos y despedidas, poniendo rumbo a su casa…

Poco después, Choppers, Montse y Lobo, hicieron los propio encarando hacia la C15… para regresar a tierras de l’Anoia.

Y el resto… fuimos dibujando la C15 en sentido antagónico, hasta el Garraf.
Donde enfilaríamos para Sitges… para ya despedirnos unos de otros hasta la próxima aventura de AMICUS Moto Grupo…!!


Oh, yeah…!!!


NaClu2!!!

 

diumenge, 8 de maig del 2011

IV Trobada de Noies Moteres - Martorell





  


Por Jaqueton:



Ocho de mayo. Una de las citas más importantes del año... y que por poco –muy poquito- nos perdemos…

Para empezar… el fin de semana ha sido una verdadera pena -meteorológicamente hablando.
Y encima, los medios no se han puesto de acuerdo para nada, realizando distintas predicciones. Dispares, antagónicas entre sí, o incluso –directamente- disparatadas...

Con lo cual, como casi siempre, sólo se podía decidir sobre la marcha.

Y eso es precisamente lo que hicimos.



La salida en cuestión –y por eso es una de las más importantes para nosotros- no tenía otro destino que el Cuarto Encuentro de Noies Moteres, organizado por nuestros grandes amigos, Els Mussols Moto Grup.
Para más señas, en Martorell…

Estupendísimo evento dedicado al género más bello. Las dulces féminas…
Con la única condición –si cabe alguna-, que estén tan envenenadas del vicio del motor, del caucho, del asfalto, y el octanaje… como nosotros.

Que las hay… Y muchas…!! Je, je, je…

Así pues, hoy se celebraba en el recinto de Ca n’Oliveras, una de los eventos más esperados del año…!!

La Trobada de Noies Moteres!!!



El día anterior… después de haber asistido al sexto Riverside celebrado en Calafell, comprendimos que el Gran Manitou había sido muy clemente con nosotros impidiendo que nos mojáramos como parecía prometer el cielo de la mañana.
Y por eso… y porque el Gran Manitou no es precisamente el más clemente de los dioses del motor… temíamos que el domingo descargara todo aquello que no descargó el sábado.

Con lo cual… nos mantuvimos en contacto –aún estando la salida organizada debidamente-, para obrar en consecuencia directa a lo que el cielo nos deparara, según pasaran las horas…

O dicho de otro modo:

“Si llueve mucho, no salimos. Si no llueve… salimos. Y si llueve a media ruta, nos jodemos como unos campeones…!”

Así que acordamos realizar una llamadita mañanera… para comprobar y comparar el estado del cielo.
Y de ese modo, poder decidir con conocimiento de causa, lo más apropiado y seguro…

Pues la predicción más aceptada “popularmente”, era que durante la noche del sábado caería la de dios… Y así descargaría todo lo descargable, para dejar un domingo limpio de nubes… y soleado.

Con lo cual… a dormir!

Y a esperar que el Gran Manitou sea –una vez más- clemente con nuestras esperanzas moteras…!!



La mañana llegó de la mano de la alarma del despertador que descansa al ladito de mi almendruela. (Cabecita de peñón de Gibraltar)
Concretamente, a las cinco y media de la mañana… sonaba incesante -cual gallo cantarín-, despertando a todo bicho viviente de la casa, y alejando toda sombra de somnolencia…

El que suscribe, saltó impetuoso del catre… dispuesto a otear un cielo que aparecía más negro que el sobaco’un grillo…!
Y es que… a esas horas, cualquiera distingue un cielo despejado… de otro a punto de desplomarse…

Me preparé un cafetín… Un cigarrito… Y me dispuse a conectarme a la red, para distraerme mientras se acercaban horas menos intempestivas para llamar a los colegas.

Y se acercaron! Je, je, je… Tardaron unos cincuenta minutos, pero por fin llegaron esas horas que –además de ser menos intempestivas- permitían vislumbrar un cielo que empezaba tímidamente a clarear…

Serían algo así como las seis y veinte de la mañana, cuando mi menda lerenda comparaba el cielo de Sitges con el que observaba nuestro amigo desde Castellbisbal. (La localidad más cercana a Martorell de los que íbamos a ir, y mejor punto de referencia para esas “investigaciones”)
Y a juzgar por las descripciones… ambos cielos eran calcados. O lo que es lo mismo, presentaban –a priori- las mismas probabilidades de lluvia.

Para resumir en la descripción:

Cielo parcialmente tapado… con nubes sensiblemente más claras que las de la mañana anterior. Y que además -para más datos-, parecía que se esparcían por momentos… dando paso a un cielo que “quería” ser claro como el agua embotellada…

De puta madre!!

No es que las tuviéramos todas con nosotros… pero la verdad es que eso nos hizo decidir que valía la pena –y mucho- arriesgarse a salir.

Y es que… como decía en un principio, el de hoy, era un encuentro de los pocos que hay al año, en que AMICUS Moto Grupo no debe faltar…!



Decidimos pues, continuar el plan como estaba trazado en un principio.

Salir… para encontrarnos directamente en la gasolinera de costumbre, en Martorell.
Aunque planeamos adelantar un cuartito de hora el encuentro… y coincidir en ella a eso de las ocho y media de la mañana.



Venga pues! Que hay ruta…!! Hay que prepararse, asearse, arreglarse… y salir raudo y veloz al encuentro de los amigos, para compartir –una vez más- el encuentro primaveral de Martorell…!!

Duchadito… me vestí pensando en un día calurosillo. Y sólo me puse una camiseta. “Nuestra” camiseta… je, je, je…
Pero aunque pensé en ponerme la chupa cuero, en previsión de si “caía algo”… los sudores me hicieron pensar en que mucho más apropiado sería una sudadera. Y eso es lo que me puse.

Salí de casa… fui para el parking… Y allí estaba mi pequeña, dulce y adorada montura –sin nombre desde hace unos meses-, esperándome –ansiosa- de cabalgar de nuevo bajo mis innombrables y nobles atributos!

Arrancó… calentó su aceite, y lubrificó su ardiente corazón… y en un periquete nos lanzamos los dos a la carretera, que en ésta ocasión aparecía húmeda bajo sus ruedas.



La ruta elegida para llegar a mi destino, fue subir por la C32 hasta la C15, para recorrer ésta llegando a Vilafranca. Donde pillé la N340… de la que me salí para empalmar de nuevo la C15.
Pero apenas unos metros… pues enseguida agarré la carreterilla a Sant Sadurní d’Anoia.

El ritmo -a pesar del estado de la carretera-, fue muy bueno…

Poco a poco… entre mi pequeña y yo fuimos devorando uno a uno los kilómetros que nos separaban de Martorell. Y poco a poco también, me fui dando cuenta de lo poco acertada que había sido mi decisión de pillar la sudadera y no la chupa…!
Pues el cielo, otrora despejaíto… empezaba a encapotarse, oscureciendo peligrosamente…
Pero bueno, hasta que no le veamos los huevos… no diremos que es niño. Así que mientras no llueva… pa’lante!! Je, je, je…

A todo esto, llegué a Martorell cuando apenas pasaban un par o tres minutos de las ocho y cuarto… Y como evidentemente, todavía no había nadie por allí… aproveché para llenar el depósito estomacal de mi pequeña, premiándola así por lo bien que se portó.

Y esperando –de paso-, aproveché también para llamar a mi encantadora esposa. Con la que, en previsión de las más funestas perspectivas pluviométricas… acordamos que en ésta ocasión no me acompañaría como estaba previsto.
Y me contó que el cielo de La Blanca Subur se estaba oscureciendo peligrosamente…! Y que fuera con mucho cuidadín al regresar…

Bien… Vamos bien…! – Pensé.

Pero bueno. Como decía aquél: A lo hecho, pecho!

Y como ya estaba en Martorell… y mis amigos a punto de llegar… Lo mejor que podíamos hacer, era disfrutar del encuentro programado en Ca n’Oliveras!!



K-RloteS fue el primero en llegar. A lomos de su preciosa Eliminator… Con el hermoso casco “gafotas” que nos enamoró ayer… Y embutido en su chupa de cuero!
Tú sí que sabes, company…!! Je, je, je…

Juntos, echamos un pitillín… charlamos un rato mientras esperábamos al amigo Canadian… Y justo cuando decidimos entrar en el bareto para echarnos un carajillete, nos llegaba un sms del compañero de Torrelles… indicándonos que tiráramos para el local de Mussols, pues él llegaría con retraso.

Con lo cual, y antes de entrar al bareto… pusimos en marcha los motores, dispuestos a recorrer los últimos metros que nos quedaban para llegar a nuestro destino… Pero, como en ésta ocasión no nos acompañaba nuestro Capitán de Ruta… Y de todos es bien sabida mi afición al despiste… Salí recto y sin doblar en la esquina.
Y mientras mi cerebro trataba de decirme –inútilmente- lo mentecato que soy… Un K-RloteS atento a la jugada, se posicionó a mi lado indicándome sutilmente que no tenía ni puta idea de a dónde dirigía mis pasos.
Así que de éste modo, convertí un paseo de apenas dos minutos… en una visita turística a Martorell. Y después de dar la vuelta al ruedo –más digno que Curro Romero-, dirigí –ésta vez sí- nuestras proas hasta el recinto donde se celebraba el especial encuentro…



Y llegamos!!

En la puerta estaban Rosana y Little… que nos recibieron con una sonrisa de oreja a oreja, dándonos la hoja para la inscripción, y comunicándonos que –de momento- no había llegado mucha gente…
Pero bueno. Todavía era prontito…y teníamos mucha mañana por delante!!

Entramos dentro, y efectivamente. Allí había más bien poquitas motos…
Así que aparcamos al ladito –prácticamente- de las que serían Stoppers en la ruta… Y apenas nos habíamos bajado de la moto, nos pusimos a saludar a los fantásticos amigos que allí nos recibieron!!

Pep y Santi, que estaban cerquita de las motos para ir acomodándolas según fueran llegando…

Un poco más allá, Anna y Rafa, encargados –además- de inmortalizar los momentos del evento, de amenizarlos con música y simpatía por doquier…

En las inscripciones, Cesc, Silvina, Nuria…

Jordi, Dely, Pili, Tere, Mary… en la barra.

Jaume, Jose Luís, Josep Mª… En fin. Todos, absolutamente todos, ocupados en hacer del acto, algo sensacional...!

Y es que son gente muy especial y fantástica, que ponen toda la ilusión del mundo en cuanto hacen. Y esa y no otra, es la razón del éxito de sus eventos…!!

Aunque, en ésta ocasión, parece que la cosa no iba a ser tan exitosa como otras veces… Pues el tiempo –según nos contó más tarde Canadian-, lejos de clarear definitivamente… incluso dejó caer un par de gotillas…!
Y claro, eso, a la gente en general… les corta un poquillo el rollo a la hora de salir…

De hecho, nosotros mismos unas horas antes, barajábamos la posibilidad de ir o no en función del tiempo…

Pero bueno. Todavía era pronto… y el sol podía acabar saliendo…!



A todo esto, K-RloteS y yo nos dirigimos a la barra de las inscripciones… y allí nos dieron –aparte del ticket del desayuno-, el del sorteo… y el parchecillo acreditativo de haber asistido a la cuarta edición de éste encuentro fantástico, de chicas moteras…

Con el ticket en la mano… nos dieron las pastitas de rigor, y la bebida a elegir. Yo me pillé un zumito de melocotón… y K-RloteS un carajillito de ron. Aunque al ver la botellita de Pujol, no pude resistir la tentación de pedir que mi zumo también fuera “bautizado” como es debido, según las normas de nuestro señor Baco…!
Viciosillo que es uno… Je, je, je…

También había bocadillos… Pero no sé si era por la emoción del momento, por los nervios de tener que regresar pronto, o por la posibilidad de lluvia… pero el caso es que –de momento- no tenía demasiada hambre. Y las dos pastitas, se me antojaron suficientes para desayunar.
Ya veríamos si luego almorzábamos con un bocadillejo…!



Nos sentamos en una mesa… justo en frente de uno de los socios de AMCAM más longevos! Ochenta… y seis! Creo…
Un señor simpatiquísimo, del que lamentablemente no recuerdo el nombre. Pero que tanto él, como los dos o tres de su quinta que estaban allí, siguen montando en moto… y pegándose buenas rutas!
De hecho -según nos contó Dely…-, las mujeres de estos señores todavía montan de vez en cuando…!

Ojala llegáramos nosotros a esa edad… montando todavía en moto…!

Al señor, lo habíamos visto unos minutos antes, porque habíamos aparcado justo al lado de su niña… Una preciosa MV Agusta…!!
Qué guapotas se ven esas monturas, tan bien conservadas!!

Allí desayunamos la ligera pitanza, y decidimos echar un pitillín… cayendo en la cuenta que Canadian todavía no había llegado!
Y al mirar el móvil, y ver una llamada perdida suya… temimos que algo malo le hubiera pasado. Así que le llamé… sin éxito. Pues no lo cogía…



Nos dimos una vuelta por el recinto… al que poco a poco, iban llegando alguna que otra moto…

Pero la cosa no terminaba de arrancar. Y ya pasaban de las nueve y media de la mañana…



Un compañero de Mussols, del que no recuerdo el nombre, descubrió en la cubierta trasera de su moto, un clavo hijo puta… clavado hasta el hígado. Y Pep, que es muy previsor… sacó en un periquete un kit de reparación de pinchazos, que causó la sensación entre los presentes… a juzgar por la cantidad de personas que nos entretuvimos contemplando todo el proceso de reparación…
Típico. En éste país… siempre que hay uno trabajando, alrededor hay como mínimo siete u ocho que lo miran. Je, je, je…

El kit en cuestión, consistía en una especie de mecha, que tras sacar el clavo… y agrandar el agujero provocado por el mismo, se introduce con ayuda de una pieza con forma de barrena… rellenando el agujero, y taponándolo desde dentro.
Y luego, cortando la mecha sobrante del exterior… dejar lista la reparación.

Aunque más de uno por allí comentaba que éste tipo de reparación, no es muy recomendable.
O mejor dicho… que es algo para salir del paso en un momento de apuro. Pero que lo verdaderamente recomendable… sería cambiar la cubierta.

En fin… Un ratillo entretenidos que pasamos allí contemplando cómo Pep, Jaume, y Cesc, reparaban la rueda del muchacho... dejando la burra lista para la ruta que empezaría en un rato.



A todo esto… llegaron nuevas motos al recinto! Y de auténticas moteras!! Je, je, je…

Moteras que pilotaban burras, que yo mismo me acojono de verlas…!

Y es que… por mucho que lo llamen el “sexo débil”, nos pegan cien patadas en cuanto les sale del… Ja! Y nosotros, contentos y “engañaos”… je, je, je…

Pero bueno, el tema es que llegaron motos… moteras… moteros… y la cosa, poco a poco, se iba animando….!

No como cabía esperar de un evento como aquél… pero bueno… La cuestión, como dijeron Rafa y Pep en el escenario, es pasarlo bien. Seamos ochocientos… o cincuenta. Y eso es lo que íbamos a hacer…!



Canadian, al que había llamado ya tropecientas veces… apareció en el momento menos pensado por la puerta del recinto!

A lomos de su “sombrita”… Con pantalones y chupa de cuero… Y unos ojos que no dejaban duda alguna de la razón de su retraso:

La piltra!! O… el amor a quedarse en ella!! Je, je, je...

Y es que… una hora y cuarto de retraso, es algo para temerse algo malo. Pero no…
Afortunadamente, la razón del retraso fue puramente el afán de dormir un poquillo más, después de haber pasado media noche empapelando su pueblo con propaganda electoral…

No tardó en inscribirse… y ahí descubrimos –K-RloteS y yo- que a los inscritos les entregaban una bolsa con una camiseta… unas revistas… etc.
Bolsa que a nosotros dos –con el cachondeo del momento, y los saludos…- no nos dieron. Je, je, je… Despiste por ambas partes…!



Nos sentamos con nuestro recién llegado compañero, para compartir un ratillo mientras se empujaba las pastas pa’dentro… Pues recién levantado como llegaba, tampoco tenía el hambre voraz que mostramos en el lema… je, je, je…

Y ahí sentados, nos enteramos que la rutilla estaba próxima a empezar.
Así que… para mí, también la salida.
Pues teniendo como tenía, que trabajar de tarde… ya tenía decidido que sólo realizaría media ruta. Y a la altura del Sant Sadurní… me separaría del grupo para regresar a casa.

Pero hablando con Pep... me comentó que en Sant Sadurní tirarían para el castillo de Subirats. Y que en lo alto… se realizaría la foto de grupo.
Y como después del castillo, se volvería a bajar a Sant Sadurní… Merecía mucho la pena que retrasara la partida, posponiéndola para la segunda vez que pasáramos por la conocida ciudad del cava.



Paseíllos… Vistas a las motos, para echar fotos… Un pitillico más… Y llegó la hora de la ruta!!! Ole!!!

No me despedí de nadie –como tenía pensado hacer antes de salir-, porque en el momento de la foto, me daría tiempo para hacerlo.
Así que… sólo restaba arrancar motores, y partir todos en formación… a descubrir la ruta que nos habían preparado…!



Rosana, que capitanearía como de costumbre la comitiva motera… me preguntó si podía llevar “paquete”. Pues una amiga suya quería hacer la ruta… y no tenía moto en la que ir.
Pero yo, que no terminaría la ruta, no era muy buena opción… Así que pregunté a mis compañeros, y un formalísimo Canadian, no tuvo problemas en llevar a la señorita en su grupa…!

Y bueno… Arrancó la ruta!!



Salimos de Martorell, prácticamente calcando el camino que recorrí esa mañana para llegar. Pero Obviamente, a la inversa.

Salimos cogiendo la carretera a Capellades… pasamos Masquefa… Y en un desvío, nos fuimos por una sinuosa carretera -muestra de lo que nos aguardaba-, hacia Sant Sadurní.

Allí, viramos para ir en busca del castillo antes mencionado… subiendo carretera curvera… bajando más curveras carreteras… y así, hasta llegar a una explanada en la que detuvimos todas las motos… unas al lado de las otras.
Dejándolas de este modo, aparcadas todas en el mismo sentido…



Y aquí, el amigo y compañero Gran Manitou… se portó como un campeón dejando salir a saludar al Lorenzo!!! Je, je, je…

Se podría decir incluso, que hacía calor!!!

Bueno, de hecho, el amigo Canadian se despojó de la chupa… quedándose en camiseta, y luciendo palmito…!! Ja, ja, ja…

Solete… todos en posición… Rafa, cámara en ristre… y foto!!! Ole!!

Quedaba inmortalizada así, la foto de grupo de ésta cuarta edición, del encuentro más bonito de mayo en Martorell…



Después de eso, sólo quedaba terminar los pitillos al tiempo que nos preparábamos para el resto de la ruta.

Yo, tristemente, y con todo el dolor del corazón… me despedí de mis compañeros. Pues no terminaría la ruta con ellos… tirando ya para casa.

Es una putada… pero bueno, las cosas van como van…



Se arrancaron motores. Y yo, que soy más despistao que un zapato, salí sin darme cuenta con los Stoppers… hasta el punto en que estos esperaron el grueso del pelotón –capitaneado por Rosana- que se quedó en la explanada.

Allí, cuando llegó el grupo y me di cuenta de mi error… me coloqué detrás de los primeros, y a seguir ruta con ellos…!!

Pero muy poquitos kilómetros después, cuando ellos enfilaban para Gelida por la derecha… y yo descubrí Sant Sadurní por la zurda… puse el intermitente anarca, y me salí del grupo poniendo rumbo a mi casa.

Triste… apesadumbrado… Pero sobretodo acongojado! Pues el cielo, que hasta ese momento había permitido que un bonito sol luciera sobre nuestros cascos… empezó a encapotarse de nuevo.
Y cuanto más me acercaba a la costa, más encapotado lo descubría…!

Crucé Sant Sadurní… y tiré para Vilafranca.

Desde allí, pillé la C15, y bajé por Canyelles hasta casi Vilanova. Donde pillé de nuevo la C32… que me dejó en Sitges pocos minutos después.

Donde guardé a mi pequeña y dulce chiquinina… llegando por fin a casa. Donde me esperaba mi encantadora esposa con la comida en la mesa, y un besote dulce en los labios… je, je, je…



Y nada… Así terminó para mí la salida de ayer…!

Salida que a poco estuvimos de no disfrutar… pero que el tiempo, por obra del Gran Manitou, nos permitió realizar…

Espero que mis compañeros cuenten un poquito el resto de la salida… arrancando una mini-crónica desde el punto en que me fui…!

Pero seguro que todos –como yo- llegaron a casa con el alma hinchada de gozo… y el corazón ansioso por salir de nuevo…!!

Oh, yeah!!!!


NaClu2!!!

 

dissabte, 7 de maig del 2011

Riverside 6 - Calafell






 


Por Jaqueton:



Séptimo día del quinto mes del presente año. O sea, hoy. O ayer… dependiendo del momento en que vuestras mercedes gusten leer la croniquilla que me dispongo a escribir, plasmando los momentos, los sentimientos, las sensaciones y las ilusiones experimentadas, durante la salidilla de ésta mañana…

Llevando en nuestras atribuladas espaldas, la escandalosa lacra de tres semanas sin salir… es fácil imaginar las ganas con que cada uno de nosotros depositaba su trasero sobre la burra ésta alborada…

Con qué ilusión, arrancaríamos motores… sintiendo bajo nuestros innombrables, el tintineo rítmico y suave del motor.

La intención era salir un ratillo, para –obviamente- quitarnos el “mono” de ruta… aprovechando como excusa, el sexto Riverside. Que en ésta ocasión, se celebraba en la vecina Calafell.



Durante toda la semana, planeaba sobre nuestra salida la negra, húmeda y pegajosa sombra de la lluvia.
Que según en qué medios se informara uno, era algo seguro. Y en otros, una remota posibilidad, prácticamente imposible…

Así que no teníamos otra que esperar… y a ver qué pasa. (Como siempre… sics…)



Y llegó la esperada mañana!!

Por fin… el despertador sonó con rabia visigoda, dispuesto a arrancarnos de los brazos de Morfeo.

Por fin… sonaban –cual si de música celestial se tratara- las alarmas y sirenas varias, que nos sacarían de la cama para llevarnos al más excitante de los despertares. Y es que… hoy teníamos ruta!! Por fin…!!!

El único que no vivió estos momentos que describo, fue el compañero Tito. Que tras cumplir servicio en el parking… empalmaba. Dispuesto a compartir con todos y sin dormir, la salidilla que nos esperaba…



Personalmente, salté de la piltra como si me hubieran echado un cazo de agua hirviendo…! Y es que en las noches previas de ruta, mi sueño es ligerito, ligerito… je, je, je…

En un periquete, lo tuve todo listo.

Cafetín… cigarrillo… visitita al Sr. Roca… y duchita despejante!

Luego… acicalamiento general y genital… y listos! A por la burra!!!

Salí de casa –aprovechando el viaje para tirar la basura-, y me dirigí raudo hasta el parking. Dispuesto a arrancar a mi pequeña y amorosa burrica… que una vez más, me tenía que satisfacer como sólo sabe hacerlo ella…

La verdad, es que en mi interior existía la esperanza de que hiciera un solete majo a media mañana. Y salí de casa en camiseta y chaleco.
Pero las temperaturas no eran nada esperanzadoras… y resolví pasarme por el coche a pillar del maletero la chupa de verano. (Incómoda y sofocante en días de sol, pero que hoy me ha hecho un “apaño” de tres pares de cojones…)

Minutos después de que el poderoso cilindro de mi pequeña montura arrancara con furia, salía del parking para juntarme con Tito. Que tras la noche de curro… se encontraba en su casa acicalándose como es debido.
Y allí, a eso de las siete y cuarto de la mañana, nos saludamos cortés, amigable y cariñosamente… resueltos a emprender la rutilla que tenemos desde La Blanca Subur, hasta la capital de l’Alt Penedès.
Donde está la sede de AMICUS Moto Grupo. Nuestro punto oficial de encuentros… Y como no, el garito de nuestros buenos amigos Pedro y Victoria:

El Monterrey…!!



Salimos de Sitges… y tras poner nuestras gomas sobre la C32, circulamos a más que buen ritmo hasta la salida a la C15. Donde aminoramos sensiblemente la marcha, experimentando el placer que supone recorrer esa vía en días frasquetes –que no fríos- como el de hoy…

La verdad es que conforme avanzábamos, el cielo clareaba más y más. Pero aún así, seguía oscurecido por unas amenazantes nubes que lo cubrían por completo.
Nubes cargadas de agua… y de malos presagios.
Pero en AMICUS somos así… y seguimos pa’lante!! Je, je, je…

Paramos a llenar los metálicos estómagos de nuestras pequeñas, en Canyelles. Punto típico de parada para estos menesteres…
Y una vez saciada la sed de octanaje, arrancamos de nuevo los motores. Preparados para recorrer los últimos kilómetros que nos separaban del momento más emotivo del día:

El reencuentro con los compañeros!



Llegamos a la Rambla de la Girada… Y tras subir a la acera, descubrimos frente al Monterrey al primero en llegar esa mañana:

El bueno de Pitu!!

Que a lomos de su estupenda montura, hasta allí se había desplazado desde el Plà del Penedès…

Abrazotes cariñosos, y sentidos arrumacos… demostraban sin lugar a dudas las ganas que teníamos todos de vernos de nuevo.

Poco después, a lomos de su “trueno azul”… y con un casco remodelado y con gafas retro que nos encandiló a todos, llegaba el amigo K-RloteS…!
Que tras recorrer la N340… y después de pasarse una hora contemplando el oscurecido cielo tormentoso de esa mañana, llegaba con el canguelis…

Pero no. De momento no llovía… y había que seguir manteniendo la esperanza…! Je, je, je…

Así que de nuevo, besotes y cariñitos…!! Abrazos y carantoñas… que se hicieron extensibles pocos minutos después, a Pepe!!!

El inefable amigo de Vilafranca, que llegaba también dispuesto a pasar una inolvidable mañana…

Ya estábamos todos!! Ya nos habíamos reencontrado… Y ya habíamos echado –algunos- el típico cigarrote en la calle… je, je, je…
Así que ya nada podía impedir que arrancáramos con el momento más suculento y esperado de cualquier salida:

El almuerzo…!!



Entramos para dentro del local. Y aunque en la calle ya habíamos saludado a Pedro… dentro saludamos como se merece, a su encantadora esposa Victoria.
Dos buenos amigos, que siempre es un placer visitar…

Y un placer, en el sentido más amplio y literal de la palabra…! Porque lo que sirven allí amigos míos… es digno de dioses…!!
Pedazo de suculentos bocadillos que preparan…! Ricos, y jugosos!!



Tomamos asiento… y Pedro tomó nota.

El bueno de K-RloteS estaba en el baño… con lo cual, sólo pedimos Pitu, Pepe, Tito, y yo.
Más cuando salió… ni corto ni perezoso se fue hasta la barra, a pedir “in situ” la pitanza de sus desvelos.

Y menuda pitanza!

Un platico con un par de huevos, y un pinchito… que cuando lo vimos se nos saltaban las lágrimas a todos…!! Je, je, je…

Qué rico estaba todo!! Y qué bien que lo pasamos!!!

Allí sentados, comiendo sin prisa… Charlando alegremente… Disfrutamos del placer que supone alimentar el cuerpo y el alma.

El primero… con las exquisiteces de nuestros anfitriones. Y el segundo -como es lógico-, con la compañía y el cariño de los amigos…

Aunque aquí hay que decir que no estábamos todos, y echamos de menos –y mucho- a más de tres…



Cuando llegó la hora de los cafés -de los que tomó nota un atento Pedro-, nos obsequiaron con unos dulces y recién hechos cuernecillos en forma de croissant… que hicieron las delicias de los más golosos de la mesa.
Pero ni los cuernecillos, ni el azúcar, pudieron con las ansias de salir a la calle a fumetear después del almuerzo… Y eso es precisamente lo que hicimos, acompañados por los abnegados compañeros no-fumadores….

Salimos para fuera… donde pudimos observar que si bien unos minutos antes -y desde el interior-, “parecía” que el solete quería salir… ya no era así.
El cielo aparecía capoteado como toda la mañana, y no había indicio alguno de que fuera a mejor.

Así que decidimos saciar el nicotínico apetito… Y tras liquidar la cuenta, prepararnos para la marcha que nos tenía preparada nuestro Capitán de Ruta…!

Que ya iba siendo hora de tirar para Calafell… Y como decimos en Catalunya, y nunca mejor dicho… “és tard, i vol ploure…!”



Montamos en las burras, y tras montar el grupete de ruta… salimos raudos a la carretera.
Concretamente, nuestra vieja amiga N340.

No habríamos recorrido más de cinco o seis kilómetros, cuando unas acojonadotas gotas empezaron a caer encima de nosotros.
Pero por fortuna, no pasó de ahí… Como suele decirse, “la sangre no llegó al río”, y tal como empezaron a caer… desaparecieron.
Sin haber mojado apenas la carretera… cuya humedad duró menos que el recuerdo de esas gotas.



El compañero Tito tenía pensado llevarnos a Calafell bajando por la carretera del pantano hasta Vilanova… Donde pillaríamos la variante dirección Cubelles.
Así pues, al llegar a L’Arboç… viramos a babor. Tiramos para Castellet… Y empezamos el descenso sinuoso y tranquilo, de una de las carreteras que más quiero.

Una tras otra, las curvitas desaparecían bajo nuestros cauchos, entre pinos y aromas forestales… Observando el paisaje, el pantano, los pescadores, y más de cuatro moteros y ciclistas.
Y de este modo, poco a poco, sin prisa y sin pausa… descendíamos a casi nivel del mar, para luego –llegando a L’Habana Xica-, emprender rutilla pseudo-urbana… cruzando Cubelles, Segur, Cunit… y llegando así, a Calafell.

Seguros y tranquilos… Y muy satisfechos de haber llegado sin mojarnos…! Je, je, je…



Una vez en la localidad de destino, ya sólo era menester encontrar la ubicación del Riverside 6.
Pero no encontramos cartel indicativo alguno… y tuvimos que recurrir al socorrido “truco” de preguntarle a alguien.

Tito preguntó… y asunto arreglado.

Tras descubrir el descampado de entrada al evento… aparcamos nuestras niñas bajo unos pinos. Y de ese modo pudimos decir que –por fin- habíamos llegado a nuestro destino…!! Ole!!!



La verdad es que el evento no aparentaba estar muy concurrido.

Serían algo más de las diez y veinte de la mañana… El cielo estaba capotado… Y la verdad es que no dejaba de ser lógico que no hubiera mucha, mucha gente.

Pero bueno. Para nosotros tanto mejor… Pues más tranquilamente visitaríamos así, el pedazo de exposición que nos aguardaba dentro…! Je, je, je…

Como digo, aparcamos las burricas bajo unos pinos… Luego, atamos los cascos. Y antes de entrar, tuvimos el placer de ver llegar una pedazo de transformación a Café Racer, de una Yamaha Diversion! Qué pasada de burra…!! Con un aire “Joe Bar Team” que echaba de espaldas…!

Pero no iba a ser el único placer que sentiríamos antes de entrar.. No…

Pues en las mismas puertas del recinto, había aparcados unos cuantos bugas… a modo de aperitivo de lo que veríamos dentro.
Y que no hicieron sino despertar nuestros cataplines, con un suave cimbreo emocional de los mismos, al contemplarlos.

Y es que… cualquiera que contemple un pedazo de Ford Mustang como el que allí había, y no le haga la pichilla ”un gesto”… es que está ciego, o no le corre sangre por la venas…!

Por no hablar del Hot Rod rollo Rat, que había al lado!

Con cambio de marchas kilométrico… con puño americano… Asientos de tiras, y una lata cutre-salchichera de apoyo al radiador!
Pintura inexistente –salvo en los faros-, donde unos “pinstriping” –creo que se llaman así-, testimoniaban que el estado aparentemente desolador del vehículo, era algo voluntario. Respondiendo fielmente al estilo que le quiso dar su dueño…

Un Ford Capri… Otro Mustang… Un par más de coches yankees de los cincuenta… Eran, como dije, el “aperitivo”.

El “entrante”…

El canapé de atún y queso tierno con orégano y olivilla, que nos abriría el apetito para el pedazo de banquete que nos íbamos a pegar con solo cruzar las puertas de entrada al recinto…!

Así pues… vamos para allá!!



Entramos… y se nos cayeron las pelotillas ruidosamente por el suelo enmoquetado del pabellón, al contemplar con nuestros ojitos que se han de comer la tierra… el magnífico espectáculo ofrecido por el Riverside!!

Tito, de la emoción, no tuvo más remedio que ir al baño a cambiarle el agua a las olivas… je, je, je…

Y el resto, le esperamos para –todos juntos y en grupo- emprender el recorrido que haríamos por todo el recinto, cámara en ristre, observando detenidamente y uno por uno, todos los vehículos que allí había expuestos.

Así que una vez estuvimos todos… nada… A recorrer se ha dicho…!!



Menos mal que la moqueta era absorbente que te cagas… Porque sino, de las mismas babas que soltábamos… más de uno se hubiera partido la crisma…!

Y es que no era para menos!

Hot Rods, con modelos de casi cualquier década de la primera mitad del siglo pasado…

Kilométricos coches americanos, que uno sólo ve en las películas… o en sus sueños más húmedos.

Enormísimas camionetas pick-up, que bien podrían ser cualquiera de las que el Sr. Niyagi le hizo pulir a “Dani San”, con su ya clásico “poner cera – quitar cera”…

Motos… sin gas! Ja, ja, ja… Pitu y yo todavía nos preguntamos cómo coño se aceleran esas motos que no tienen puño de gas!! Pues en los pies sólo se adivinaban los típicos pedales de freno… y de cambio…

Un Volkswagen, con un motor impoluto! Con unas llantas brillantes, que obligaban a ponerse las gafas de sol… Y una chapa comida por el óxido.

Vehículos totalmente reformados… Imponentes. Gigantes!!

Otros, a medio reformar o restaurar… pero que no dejaban por ello de ser auténtica y totalmente impresionantes…!

Una furgo “Westfalia”, rollo hippie… que quitaba el sentío!

Pinstriping, en vehículos y carrocerías. En tablas de skate, cuadros... y hasta en una tapa de water!! Je, je, je…

Más Hot Rods... realizados con el mítico Ford T…!!

Tropecientos Chevrolets, un huevo de Fords, y no sé cuantos más, de montones de marcas total o prácticamente desconocidas aquí:

Buick, Pontiac, Plymouth…

Motores cromados, limpios, impolutos…! Verdaderas maravillas, que debe dar hasta pena arrancar…

Motos transformadas… Imposibles!

Un verdadero gozo visual, que a cada paso sorprendía y emocionaba…

Y si todo esto fuera poco; colindante al pabellón… un nuevo recinto con joyas indescriptibles, y montones de tiendas donde comprar prácticamente cualquier producto relacionado con éste estilo…

Merchandising del bueno, y a muy buen precio…!

Allí pudimos ver una pick-up verde, con pestañas en los faros, que arrastraba las tripas por el suelo… esperando que el hidráulico la levante antes de emprender la marcha al rugir su potente motor...

Un Chevrolet anguloso y fantástico… que era imposible contemplar sin imaginarse uno mismo al volante, recorriendo cualquier carretera…!

Una Indian!! Increíble…!!



Vamos, que es imposible enumerar cuánto vimos. Y aún más difícil, describir lo que sentimos…

Yo mismo -y sin ir más lejos-, eché cerca de doscientas fotos…! Je, je, je…

Porque… no nos engañemos. Todo lo que huela -ni que sea remotamente- a gasolina… nos pone.
Y allí, en aquél templo descomunal del vicio en centímetros cúbicos y chapa… Con neumáticos bicolores, y parachoques cromados… Andábamos, que no nos tocaban los pies en el suelo…!



Salimos de ese segundo recinto, donde el amigo Pitu se agenció unas molonas gafas rollo espejo por seis eurillos… y fuimos a parar al aire libre!

Momento pitillín… mientras contemplábamos más tenderetes. Alguna que otra moto… Y cascos espectaculares…!



Pero… eso nos recordó el estado del tiempo.

Bueno, eso… y que nos cayeron cuatro gotas rozando, que si nos pillan, nos bañan!

Así que no tardamos en decidir llegado ya el momento de emigrar… y pirarse a tomar algo antes de finalizar la ruta.

Con lo cual… fuimos echando fotos –y algún que otro video- hasta la puerta de salida… donde contemplamos por última vez los vehículos que allí había para recibir a los nuevos visitantes.

Saludamos y felicitamos al orgulloso propietario de una Harley anaranjada, con silla de montar por asiento… Y nos pusimos manos a la obra en cuanto a cascos y guantes se refiere… preparándonos para la inminente partida.



Arrancamos motores, y salimos de Calafell en busca de la carretera. Y una vez en ella, pusimos proa a nuestro siguiente destino:

Cubelles.

Y es que habíamos decidido echar la cervezuela de fin de ruta en el Hollister. Local que fue reinaugurado hace unos meses… y al que no íbamos –por lo menos- desde hacía un año.

Llegamos, pedimos las cervecillas… y nos obsequiaron con unas olivillas y unos pinchos de tortilla, que sabían a gloria…!
Y allí, de pie, y en la terracita… disfrutamos someramente de la conversación y el cachondeo.

Allí… pasamos un ratico la mar de agradable, pensando en acudir más de una vez a tan especial local.

Allí… nos hicimos “pajillas mentales”, hablando de futuras y apetecibles salidas…

Pero allí también, nos dimos cuenta de la hora. Que Tito iba sin dormir. Que yo tenía que currar esa tarde. Que a Pepe le esperaban… Y que no nos podíamos “columpiar” demasiado.

Así pues, en ese punto, dimos por finalizada la “parada de avituallamiento”… y nos organizamos de nuevo para la inmediata y definitiva partida.

Avituallamiento que dicho sea de paso… no pudimos pagar. Pues el compañero Pepe –otra vez- se adelantó, y nos invitó…

Muchas gracias compañero!!



A todo esto, y antes de montar en las burricas… nos despedimos concienzuda y cariñosamente, pues saliendo de allí, ya no pararíamos.

Salimos… cruzamos Cubelles… Y llegando a Vilanova –en la salida de la variante a la C15-, los amigos Pepe y Pitu se separaron del grupo, poniendo rumbo al Penedès.

Hasta la próxima, compañeros!!!



K-RloteS, que hasta pasado Cubelles no tenía claro si tirar por Vilafranca… o por Sitges, decidió que la segunda opción era más corta. Y siguió ruta con Tito y conmigo, hasta el turístico pueblecito costero…

Y una vez en él, en la segunda rotonda según se entra desde la salida “Sitges centre” de la C32… se separó de nosotros para ir a buscar Las Costas.

Buen viaje compañero!! Si el tiempo no lo impide, nos veremos mañana…!!



Y Tito, y éste que os habla… llegamos juntos –que no revueltos-, al parking donde pernoctan nuestras respectivas, cariñosas, y dulces monturas… Dejándolas descansar… y partiendo cada cual a su casa, después de despedirnos con un sentido abrazo.

Felices… Satisfechos… Y sobretodo, muy emocionados por la especial salida compartida.

Por los buenos momentos vividos con los amigos…

Y por supuesto, agradecidos al Gran Manitou por no habernos “machacado”… mostrando la clemencia de un dios, impidiendo que nos pillara la lluvia, que arrancó media horilla más tarde…

Ahora sólo falta que para mañana el tiempo acompañe, y podamos ir –como es debido- a la Matinal de Les Noies Moteres que montan nuestros grandes amigos d’Els Mussols Moto Grup, en Martorell.

A ver si hay suerte! Oh, yeah…!!!


NaClu2!!!